La culpa es de los padres

– que les dan todo lo que piden
– que no ponen límites
– que les dejan corretear por ahí
– que no los educan con mano dura
– que las visten como putas

Pues mira, no, mari, la culpa es muy fácil echarla y muy complicada de recoger porque se esparce y huele como estiércol, aunque la mierda no sea tuya, o sí, que cagar, cagamos todos, así que usémosla de abono para crecer en una sociedad un poco más tolerante.
¿No te gustan los niños? No tengas, no estudies magisterio y no les hagas carantoñas si no quieres, pero son personas, PER-SO-NAS, como tú, sí, como tú pero pequeñitas y con la mitad de usos por desempaquetar.
Pero de ahí a apartar a los niños de la sociedad…  mari, no te estás dando cuenta, pero aquí la intolerante eres tú, y seguramente la culpa sea de tus padres… ah, no, que a tu madre no se la toca.

Pues mira, siento decirte que no se trata de culpas, sino de responsabilidades, y los padres nos hacemos responsables de nuestros hijos y los educamos como buenamente podemos y sabemos, que suele ser sobre la marcha y a base de prueba y error.

 

Solo sabremos si sale bien si conseguimos que de mayor se enfrenten al mundo con suficientes recursos, amor y empatía.
No te confundas, yo no quiero que mis hijos te molesten, es más, ojalá algún día salven vidas o destruyan a Terminator VIII, pero para ello tienen que convertirse en adultos seguros de sí mismos (darles estabilidad emocional), con autonomía (libertad para decidir), y que sepan expresarse (hay que escucharlos SIEMPRE). Para ello no vale la mano dura, por mucho que penséis que nosotros no hemos salido tan mal, solo hay que mirar alrededor, tenemos una sociedad con unas cuantas taras de más, y dos tareas pendientes desde hace mucho son la culpa y la falta de empatía.

Hablo desde el papel de madre porque es desde donde más me pesa, pero creo que es un sentimiento común a todos e igualmente desagradable, con la variable de que la culpa crece exponencialmente con los vástagos de los que te haces cargo, y aunque la maternidad tiene cosas muy chulas, socialmente da vértigo.

 

Pues eso, no voy a aleccionaros yo a estas alturas, no es mi cometido y bastante tengo con que los míos se porten como estatuas en un avión (post aquí) que, por cierto, volvió cargado de turistas borrachos que pedían los cubatas a pares y sin hielo (porque no había pero poco importaba) y berreaban muy por encima de los decibelios soportables. Menos mal que los tengo malacostumbrados y aguantaron la batalla sin dormir hasta las 12 de la noche que aterrizamos, pero si hubiera llevado un bebé dormido, dudo que alguien hiciera callar a los adultos. Y es normal, es un espacio compartido y estas cosas pasan.

Sobre si debe haber sitios childfree, pues no voy ni a opinar, pero que se normalice el odio o la fobia a los niños… pues mira, mari, apunta “pa otro lao” que la “culpa” no es de ellos, es cuestión de educación, situación, contexto y muchas otras variables el que un niño ande un tanto desbocao.
Que hay situaciones y lugares donde no llevarías a los niños, yo tampoco, pero eso es una decisión personal, no un trauma social a expandir y contagiar.

Hay un post maravilloso de Miriam Tirado en el que habla de los niños de hoy, que serán (por si no habías caído) los adultos de mañana.

Mi viñeta no tiene ni puta gracia, lo siento, es de una tutoría real en P3, por suerte con una suplente de la que os hablaré más porque por esta y otras cosas sacamos al niño del cole hasta que ella se fue y volvió la esperanza, una profesora de infantil que es todo amor y respeto.

23 Comments
  • Itzel

    Que más que decir? Totalmente de acuerdo contigo!! Y con tu maravillosa y “sutil” forma de expresarlo!! Lo de la mierda para abonar me ha matado jajajajja grande!!

    24 mayo, 2017 at 4:25 pm Responder
  • Adara

    Eso de que hay que castigarlo más me lo dijo el orientador a mí cuando el de 3o iba de culete. El tío ya le diagnosticaba TDA así con un breve vistazo. Me tocó tanto las narices que monté en casa poco menos que una escuela para repasar contenidos, darle herramientas de estudio, reforzarle… y mira por donde ahora no suspende ni un examen. Qué cosas… canvié los castigos que me recetaba por confianza en su capacidad y le ha ido genial.

    24 mayo, 2017 at 5:26 pm Responder
    • Claudia

      Bravo!!! Soy tu fan! Muy bien hecho!!!

      25 mayo, 2017 at 10:38 am Responder
  • Roberto

    Misma historia. “No es dislexia. Está muy mimado, tenéis que apretarle más” Con cinco años tras una batería de test de chopocientos folios que duró días. La PTT del cole. Lo sacamos de allí ipso facto. El mozo tiene ahora 20 y acaban de reconocerle una incapacidad por discalculia del 33% en media hora. El año pasado no pudo cursar lo que quería porque no le alcanzaba la nota y no nos admitieron un dictamen privado de dislexia que le hubiera permitido acceder inmediatamente a las plazas reservadas para discapacitados. Nunca lo hicimos oficial porque le hemos enseñado más allá de etiquetas y le ha ido muy bien, pero el dictamen de la PTT aún pesaba en las sombras. Ahora con los “papeles oficiales” y su merecidísmo aprobado tendrá acceso a esas plazas. Eres genial y siempre súperpositiva. Es una gozada leerte y ver todas tus ilustraciones.

    24 mayo, 2017 at 10:40 pm Responder
  • chibimundo

    Esas cosas pasan, adultos que la lían en aviones y nadie les dice nada, nada les llama la atención… nadie mira al adulto de al lado en plan “no estas controlando a tu amigo y mira la que está liando” y con los niños si… y eso no me entra en la cabeza de verdad.

    Y flipo con lo de la profe de P3… si las profes de esas edades piensan estas cosas mal vamos…

    25 mayo, 2017 at 7:45 am Responder
  • Mamifutura

    Muy bien dicho, no hay culpables. No podría haberlo dicho mejor

    25 mayo, 2017 at 1:57 pm Responder
  • Maribel Maral maternal

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Estamos llegando a unos niveles de intolerancia que…
    No puedo entender esto de tener fobia a los niños, si tienes fobia a los niños hasta el punto de prohibirles entrar en sitios, creo que habría que ver si hace falta alguna terapia.
    Los niños por ser niños no son un incordio, igual que los adultos por ser adultos no son un incordio.
    Y una auténtica lástima que una persona que ha decidido libremente dedicarse a compartir la educación de los más pequeños tenga esa forma de pensar..
    Un abrazo

    27 mayo, 2017 at 11:55 am Responder
  • SraDíaz

    Buen Post. Muerda hay… por todas partes.

    28 mayo, 2017 at 6:32 am Responder
  • Lilia

    Tal cual…la culpa es de los padres, pero es mas fácil y estúpido ponerle mala cara al niño. Mas tarde cuando estes viejo y pidas ayuda para cruzar la calle preguntate si el adulto (niño ahora) te dará o no la mano.

    28 mayo, 2017 at 7:22 am Responder
  • Nazareth

    Estoy ya harta de esta niñofobia!! Por lo visto todos los adultos quejicosos nacieron ya con bigote y maletín y se saltaron la infancia… Los padres somos los primeros que queremos que nuestros hijos disfruten de la vida y está claro que si están llorando sin parar no están disfrutando. Así que somos los primeros que queremos cambiar eso, no hacen falta malas miradas ni comentarios de reproche.

    Vivimos en Francia y cogemos aviones a España muy a menudo, si a alguien le molestan los niños, a mí me molesta la señora que lleva dos litros de colonia, o el que se quita los zapatos y le huelen los pies, o los guiris que vana Alicante de despedida de solteros y se pasan todo el vuelo cantando y gritando… ¿Vamos a hacer aviones #guirisfree?

    Tolerancia, respeto y educación. Y el mundo iría muchísimo mejor.

    Por cierto, la viñeta como bien dices, ni puta gracia. ¿Esa gente trabaja con niños? Pues más vale que se dedique a otra cosa porque no se le da nada bien.

    Un saludo!!

    29 mayo, 2017 at 7:35 am Responder
  • Paseando con Eloy

    Madre mía, estaba dispuesta a escribir el post pero leyendo el tuyo poco más hay que decir y explicarlo mejor, IMPOSIBLE!!!!

    Suscribo todas y cada una de tus palabras. Yo he tenido al peque con 38 años y desde luego que todos estos años no me han molestado los niños, al contrario, si la “liaban” con una rabieta en un restaurante casi que me ponía en la piel de los padres que seguro que no querían esa situación ni de coña. Ahora que soy madre, no he tenido muchas situaciones de momento de lloros en lugares públicos, pero cuando me toquen, porque me tocarán, pues lo llevaré lo mejor que pueda y lo siento mucho si “molesta” pero ya me gustaría a mi tener al niño siempre feliz y sonriente pero son niños y tienen que llorar igual que lloramos los adultos.
    Me ha encantado de verdad cómo lo has explicado!!!!

    29 mayo, 2017 at 11:01 am Responder
  • Papás casi primerizos (Lídia)

    Genial tu post!! Mi argumento también es éste, a mí me molesta mucho la actitud de muchos adultos y nadie les llama la atención ni les vetan la entrada a los sitios…Por otro lado, queremos que los niños sean educados, que no molesten, etc. pero luego los excluímos de la posibilidad de aprenderlo cuando se les veta la entrada a ciertos sitios…Cómo van a aprender? Y lo de los resaurantes con luz tenue, o la peli para mayores de 18 años como he leído por ahí…Por favor, no creo que esto pase mucho, es de sentido común…

    29 mayo, 2017 at 2:23 pm Responder
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