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·Budapest con niños·

o cómo leer consonantes con tilde

 

Hace poco nos invitaron a la Feria del Libro de Primavera de Budapest, y allá que nos fuimos todos a conocer el 5º libro que hago con la editorial Pagony y, de paso, otro sitio, otra gente, otra historia y otra tanda de costumbres heredadas.

 

 

No, no hablo húngaro, tengo una súper amiga húngara que vive en Barcelona que, además, es la traductora de los libros. Bendita la hora que decidió venirse también y aprovechar para ver a los suyos. Por esto y otras veinticinco mil seiscientas treinta y dos cosas, te querré siempre, Bori.
Tampoco hablo bien inglés, me defiendo, aunque casi mejor con los húngaros que con los ingleses, también te lo digo… Y así voy, entre lo que creo que entiendo y lo que me invento, vamos tirando.
Los editores me dicen que le pongo mucha fantasía a la ilustración y que cuento muchas historias paralelas, creo que nunca sabremos la distancia real que hay entre lo que dice en el texto y lo que yo he entendido.

Está bien así, tenemos demasiada comunicación oral y siempre he pensado que eso nos eclipsa el entendimiento y no nos deja leer lo que dice el cuerpo del otro y, a veces, ni la intuición de uno mismo.
Un claro ejemplo: ellos.


En realidad nos juntamos seis familias entre editores, traductora, escritor e ilustradora (esa es la mía), pero ya me explayo dibujando niños a cascoporro en los libros que hago para ellos, así que aquí extraemos una porción representativa de lo que fue (entre ellos, los míos, faltaría más).

Me agota hablar o que me hablen en otro idioma (en castellano no, ahí tengo carrete pa’ rato) así que me evado, observo y aprendo de esos seres a los que el idioma no les supone una barrera porque les supura la energía y se la detectan a años luz. Pequeños grandes maestros.

5 Comments
  • yyoconestasbarbas

    ¡Eres más bonita que un San Luis, con estos post tuyos, Cris…! Y es que… ¡Qué razón tienes, jamía! Que los críos no necesitan de traducciones, porque van a lo básico, y no se entretienen con chorradas convencionales y protocolarias, como la vergüenza o chorradas de esas… Van a lo que quieren, y por muy lejanos que sean dos críos, se pueden hacer los mejores colegas del mundo en media hora. Porque en el fondo, ellos se entienden.

    19 junio, 2017 at 8:50 pm Responder
  • Nueve meses y un día después

    A buen entendedor… y los mejores son los niños. Yo creo que están más abiertos a otras señales y son muchísimo mejores receptores de comunicación no verbal.

    19 junio, 2017 at 11:18 pm Responder
  • Mamifutura

    DIOSA ENTERNA, ¡¡qué bien te explicas, qué bien hablas y, sobre todo, ¡¡QUÉ BIEN ILUSTRAS!!!! La vida contigo es la vida mejor, niña.

    20 junio, 2017 at 11:09 am Responder
  • Martarivasrius

    Y ojalá fuéramos niños siempre en esa y ochocientas veintisiete cosas más. Hablar sin hablar… Genial como siempre.!

    20 junio, 2017 at 1:38 pm Responder
  • Itzel

    Si conserváramos tantas cosas de cuando fuimos niños este sería un mundo muy distinto. Gran post

    20 junio, 2017 at 9:49 pm Responder
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